El DA suele gritar ¡Objection, your honor!, más veces que las que puede hacerlo el abogado del acusado, y, generalmente, el juez, un anciano con cara de Scrooge, suele darle la razón bramando ¡Objection overruled!, antes de dar un sonoro martillazo sobre el estrado y reclamar orden en la sala.
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