Decenas de compañías de aquel país han participado en el ensayo más grande a nivel mundial de la semana laboral de cuatro días y una mayoría de supervisores y empleados se han mostrado tan satisfechos con los resultados que han decidido continuar con la experiencia. De hecho, un 15 por cien de los trabajadores que han participado del ensayo dicen que «ninguna cantidad de dinero» podría convencerlos de regresar al trabajo durante cinco días a la semana.
Las compañías que participaron podían adoptar diferentes métodos para acortar «significativamente» la jornada semanal de sus empleados. Por ejemplo, concederles un día libre a la semana para reducir sus días anuales de trabajo de modo de promediar 32 horas de trabajo por semana, asegurándose siempre de que los empleados siguieran recibiendo el 100 por cien de su salario.
Al final del experimento, los trabajadores reportaron una variedad de beneficios relacionados con el sueño, el nivel de estrés, la vida personal y la salud mental, de acuerdo a los resultados publicados ayer martes. El estudio indica que los beneficios empresariales se han mantenido prácticamente iguales durante el periodo de ensayo (seis meses), pero que aumentaron un promedio del 35 por cien en comparación con un periodo similar de años anteriores. Las renuncias también decrecieron.
Amplia aceptación
De las 61 compañías que participaron en el ensayo, 56 dijeron que seguirían implementando la semana laboral de cuatro horas después de la finalización del experimento, 18 de las cuales dijeron que el cambio será permanente. Dos compañías decidieron extender el ensayo y solo tres empresas manifestaron que no van a adoptar ningún elemento de la semana laboral de cuatro días.Estos resultados probablemente contribuyan a poner el foco otra vez en la reducción del trabajo semanal como posible reducción a los altos nives de burnout que afecta a los empleados y a la «gran renuncia», un fenómeno exacerbado por la pandemia del coronavirus en medio de un movimiento global que aboga porque las empresas abandonen la semana laboral de cinco días en la oficina (de 9 a 5) y adopten en su lugar prácticas de trabajo más flexibles.
Mejora del bienestar laboral
Los hallazgos de la experiencia en el Reino Unido se basan en los resultados de una prueba piloto anterior, de escala más pequeña, que también fue coordinada por 4Day Week Global y cuyos resultados fueron publicados el pasado mes de noviembre.El experimento, del que participaron unas 30 compañías y 1.000 trabajadores en varios países dio como resultado un aumento de las ganancias, una reducción del absentismo laboral y de las renuncias y un mejoramiento global del bienestar de los empleados. Después de concluido el experimento, ninguna de las empresas que participaron entonces tiene pensado volver a la semana laboral de cinco días.
El programa piloto del Reino Unido, sin embargo, se realizó con el doble de empresas y casi el triple de trabajadores que la experiencia anterior y es, hasta el momento, la más grande de su especie. Los beneficios de los participantes se han extendido fuera de los límites de la oficina y se han proyectado a la vida personal de los empleados.
La mayoría de trabajadores que ha experimentado la semana laboral de cuatro días no quiere volver atrás. Al final de la experiencia fueron preguntados acerca de cuánto dinero debería pagarles su próximo empleador para volver a la jornada antigua. Cerca de un tercio dijeron que pedirían de un 26 a un 50 por cien de aumento, mientras que el 8 por cien dijeron que querían el 50 por cien.
Mejor equilibrio trabajo-vida
Un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida es la razón por la que Michelle, una ejecutiva de medios de 49 años, que pidió ser identificada por su nombre de pila para poder hablar con franqueza sobre su empleo anterior, insistió en una semana laboral de cuatro días cuando solicitó su empleo.Después de trabajar tres y luego cuatro días a la semana cuando regresó de su permiso por maternidad en 2015, notó una diferencia «marcada» cuando volvió a trabajar cinco días a la semana para una empresa diferente durante la pandemia.
«De repente, sentí que toda mi vida se trataba del trabajo», dice. Estuvo «al borde del agotamiento» y, cuando finalizó su contrato en esa empresa, dejó claro a los posibles empleadores que quería trabajar cuatro días a la semana. En su puesto actual tiene los viernes libres y le pagan el 80 por ciento de lo que ganaría si trabajara cinco días.
«Siento que puedo respirar», dijo. «Siento que no estoy constantemente atrasada con mi vida familiar, sintiéndome culpable, como si comprimiera todos los trabajos y mandados, y todo en dos días».
El tiempo libre adicional es particularmente útil para el cuidado de los niños, dice Michelle, que comparte la crianza de su hijo de 9 años, que tiene autismo. En su trabajo anterior, cuando trabajaba tres o cuatro días a la semana, el tiempo extra «significaba que podía recogerlo de la escuela, podíamos pasar más tiempo juntos», dice. «Hace una gran diferencia para los padres».
La extensión de la experiencia a otros países
Si bien el modelo de semana laboral de cuatro días ha ganado algo de fuerza, todavía no es una práctica estándar a nivel mundial y gran parte de la investigación sobre el terreno está limitada por el tamaño de las compañías.La mayoría de las empresas que participaron en la prueba del Reino Unido eran pequeñas (el 66% tenía 25 empleados o menos) y estaban predispuestas a explorar el concepto de trabajo flexible.
Quienes se oponen a la semana laboral de cuatro días dicen que si bien la política puede beneficiar a algunos trabajadores, no es factible para muchos, incluidos los trabajadores en industrias clave como el cuidado infantil y la atención médica, que ya enfrentan una escasez generalizada de personal. Algunos trabajadores preferirían trabajar más y ganar más. Y algunos escépticos creen que la productividad de los empleados eventualmente disminuiría si la semana laboral de cuatro días se hiciera permanente.
Se están realizando varios ensayos a gran escala de semanas laborales más cortas en todo el mundo. En 2021, el señor Mark Takano (Representante demócrata por California) presentó un proyecto de ley para reducir la semana laboral estándar de 40 a 32 horas. La ley exigiría el pago de horas extra por el trabajo realizado más allá de ese límite.
Existe sin embargo un precedente de cambio a gran escala en la semana laboral estándar. Antes de la Gran Depresión, no era raro que los trabajadores en los Estados Unidos trabajaran seis días a la semana. La semana laboral de 40 horas se implantó por primera vez los Estados Unidos en el año 1938.
Fuente: The Washington Post
