current
humidity
  • Doble agresión: al medio ambiente y al sentido común
  • El diario El Tribuno titula esta mañana una noticia del siguiente modo: «Egresaron 55 flamantes emprendedores». En el copete de la misma noticia se puede leer: «Por otra parte, 26 familias recibieron sus anafes».
Venta de anafes en cuotas cautivas (imagen de archivo)
Venta de anafes en cuotas cautivas (imagen de archivo)

Sobre la noticia principal, parece un poco obvio que si los 55 estudiantes han egresado con un título que antes no tenían, son flamantes «emprendedores». Si alguien era emprendedor antes de cursar la carrera, lo más probable es que no necesitara del título.


Pero a lo que vamos es al título de «emprendedor». Habría que preguntarse por qué las universidades no imparten una carrera para obtener, por ejemplo, el título de «empresarios». La respuesta más simple sería porque no es la universidad sino el mercado el que permite que una persona se convierta en «empresario».

Con los «emprendedores» pasa lo mismo. Para que alguien pueda ser llamado con ese nombre no se requiere un título sino un emprendimiento real y concreto. Un médico o un enfermero pueden tener estos títulos sin tener necesidad de tener ningún enfermo a su cargo; pero un emprendedor necesitará siempre de su emprendimiento como un camionero de su camión.

Anafes

En Las Lajitas no solo se entregan títulos de «emprendedores» sino que se reparten «anafes», lo cual no es malo de suyo.

Salvo por el pequeño detalle que informar las dos «entregas» es una sola pieza noticiosa es como mezclar las churras con las merinas. Recuerda mucho a la pizarra de aquel kiosco que promocionaba, al mismo tiempo, la venta de diarios y maicenas.

Salvo que en Las Lajitas se proceda de otro modo, el «regalo» de los anafes, que se ha vuelto una práctica religiosa de todos los gobiernos demagógicos de la región, no es tal regalo, pues quienes lo reciben lo tienen que pagar en cómodas cuotas con la factura de la luz. Se trata, pues, de un negocio.

La razón principal que explica esta venta encubierta de anafes es paliar la escasez de gas, pero los operadores del gobierno (y los demagogos de turno) no reparan en que la utilización de estos aparatos (que llegan a demandar de la conexión eléctrica más de 2.000 vatios de consumo) no es una caricia para el medio ambiente, precisamente.

Es preciso preguntarse si quienes colocan anafes en Las Lajitas o en cualquier punto del territorio provincial de Salta saben que la mayor parte de la electricidad que circula por nuestra Provincia se obtiene a partir de combustibles fósiles y que, en consecuencia, un mayor consumo eléctrico produce más emisiones de dióxido de carbono (CO₂).

Desde ayer, y gracias a este gesto demagógico, la huella per cápita de CO₂ ha crecido en Las Lajitas y en toda la Provincia.

Destacado