En la gran mayoría de los casos, el contacto no se entera del sonido que otro ha elegido para sus mensajes, así como tampoco se entera del nombre que le hemos dado en nuestra lista de contactos, que puede ser diferente al que él ha elegido en su WhatsApp.
Pero lo más novedoso ahora es que el contacto se siente ofendido por el tono de alerta que alguien ha elegido para identificar sus mensajes de texto.
Y ello ocurre, generalmente, cuando se envían mensajes personas que están en el mismo lugar a la misma hora. Muchas amistades se han deshecho cuando alguien que acaba de tomar una foto con su teléfono la comparte en ese mismo momento con sus amigos que están al lado suyo, y se entera así que los presuntos amigos han elegido un tono ridículo para sus mensajes.
La ofensa puede provenir de simples ding dongs (con los que alguien no se siente indentificado) o de fragmentos de cumbias o de tangos, escogidos con evidente intencionalidad.
Este tipo de incidentes sucede con mucha más frecuencia e intensidad cuando se utiliza el WhatsApp, porque si bien con los tonos de llamada se puede hacer lo mismo, dos personas que están cara a cara no suelen llamarse por teléfono, a menos que uno haya perdido el aparato e intente encontrarlo en medio del desorden.
Lamentablemente, hay gente muy poco respetuosa del prójimo, que elige, bien como tono de alerta, bien como tono de llamada, una voz robótica que repite y repite: «Ahí te está llamando el boludo ese».

