Gambier nos habla, no ya de su vasta experiencia como experto en Derecho Administrativo, sino como director de la Revista Intramuros, una publicación que lleva ya tres décadas devotamente dedicada al género y que hoy supera el medio millar de textos autobiográficos breves.
Iruya.com - ¿Cómo y cuándo nació la revista Intramuros?
Beltrán Gambier - Nació en Buenos Aires hace exactamente 30 años. La fundamos con Sheila Cremaschi. Ese hecho fundacional fue precedido por una tertulia en la que un grupo de abogados hablábamos de personajes la historia.
I.C. - ¿Desde el principio se incluyeron en ella autobiografías mínimas?
B.G. - Sí, el canon de la autobiografía mínima fue una idea de Sheila que funcionó y funciona muy bien. Al principio muchos dicen que mil palabras no alcanzan…pero luego se dan cuenta de que sí. En el número uno de la revista, Ernesto Schoo debutó con una autobiografía mínima, en menos de 700 palabras, en la que lo dice todo.
Al día de hoy, hemos superado largamente los 500 textos autobiográficos breves: más de 500 vidas en 1000 palabras. Incluyendo tres premios Nobel de literatura (Herta Müller, Günter, Grass y Mo Yan). Hay, además, textos que están solo en mis blogs especializados.
I.C. - ¿Trabajáis sobre ciudades y países?
B.G. - Sí, ya más de 30. Pero además hemos dedicado números monográficos a personas (Francisco Umbral, Miguel Chang) o temas (el rugby español, por ejemplo). Tres de mis números preferidos están dedicados a las memorias cívicas y al compromiso de las personas con la defensa del Estado de Derecho. Uno de mis autores, Enrique Anaya, crítico de Nayib Bukele, acaba de ser encarcelado en El Salvador. Una muy mala noticia. Esperamos su pronta liberación.
I.C. - ¿Cómo definiría usted a su gesta literaria?
B.G. - A mi me gusta definirla como una suerte de “revolución autobiográfica”. Así la vivo yo. Cuando un individuo cuenta su vida se está haciendo un bien a sí mismo y al mismo tiempo hace un bien a los demás, a los que les cuenta su experiencia vital. Nunca antes hubo una revista, en ninguna lengua, que hiciera lo mismo que hace Intramuros.
I.C. - ¿Qué nos puede contar de la experiencia con los talleres de autobiografía mínima?
B.G. - Son parte de la revolución autobiográfica. Con ellos promuevo la escritura autobiográfica. Y los imparto en bibliotecas, librerías o centros penitenciarios. Presencialmente o por zoom. La gente se emociona en ellos. Nos emocionamos contando la vida.
Una experiencia muy grata, que me gustaría destacar, es la surgida de unos convenios que realicé con la OISS (Organización Iberoamericana de la Seguridad Social) y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos). Fueron talleres para adultos mayores de todo Iberoamérica inspirados en dos ideas básicas: combatir la soledad no deseada y promover el envejecimiento activo. Fueron un éxito.
Hace unos meses trabajé también con un colectivo de abogados en un taller promovido por el Ilustre Colegio de Madrid, concretamente con la fundación ICAM-Cortina. Espero repetir. Para cada taller preparo nuevos contenidos y formulo nuevos consejos. En el último, hace unos días, incorporé una reflexión sobre la dificultad emocional para escribir en primera persona y otra sobre el inconsciente en la escritura autobiográfica.
I.C. - ¿Qué nos puede decir de la experiencia de los talleres en la cárcel?
B.G. - Me entusiasma mucho hacerlos y los hago en el marco de las actividades del Hay Festival Segovia. Los textos autobiográficos de los internos son en su mayoría de gran calidad y las experiencias vitales, aunque duras, nos enseñan sobre lo que es la vida. Todos aprendemos. Pero, naturalmente, no los publico.
El tema carcelario siempre me interesó (desde que leí “Papillón”), incluso del punto de vista jurídico, escribí un libro de Derecho Administrativo Penitenciario (Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 2000, en coautoría con un colega, Alejandro Rossi).
La última vez que fui a la cárcel de Segovia, en septiembre 2024, les regalé un balón de rugby donado a ese efecto por la Real Federación Española de Rugby. Este año, en septiembre, les preguntaré si usaron. Soy admirador de la Fundación Espartanos que promueve el rugby en las cárceles.
I.C. - ¿Ud. escribió su autobiografía mínima?
B.G. - Estoy en ello.
I.C. - Va un poco lento…
B.G. - Sí. Pero ya tengo unos fragmentos. Como dice Mo Yan, el autor de ficción habla de su vida en las novelas. Yo lo hice con la mía: “Tierra del fuego” (Amazon, 2019).
