La noticia oficial del Ministerio Público Fiscal de Salta dice que el Fiscal Penal n.º 5 de la ciudad de Salta, señor Federico Jovanovics, ha imputado de forma provisional un delito de suministro, distribución y almacenamiento de sustancias alimenticias peligrosas para la salud, previsto en el artículo 201 del Código Penal argentino, a una mujer de 52 años.
Al día siguiente, la denunciante consultó con un veterinario particular y con un especialista del hospital municipal de mascotas y ambos le confirmaron que el relleno morcilleril estaba compuesto por restos pertenecían a partes de un infortunado gato. No se sabe qué métodos científicos aplicaron para llegar a tal conclusión.
La mujer precisó que el local investigado se encuentra ubicado en la calle Rodrigo Pereyra al 1800, funciona hace seis años y se promociona como de “venta de embutidos”.
Del informe requerido por la Fiscalía surge que el negocio es de propiedad de la mujer acusada.
El registro se llevó a cabo el pasado día viernes 9 de enero en el local denunciado. Allí se procedió a identificar a la propietaria de la carnicería y se intervinieron elementos de interés para la causa. Probablemente morcillas.
Agentes de bromatología de la Municipalidad de Salta también inspeccionaron el lugar y encontraron embutidos (nada raro), partes de carne y productos alimenticios de dudosa procedencia y en mal estado de conservación, sin refrigeración adecuada y en mal estado de salubridad para la venta y consumo.
Desde la Fiscalía se dispuso que personal municipal del área de bromatología tome muestras para el posterior análisis de los alimentos elaborados, se proceda el secuestro de los embutidos y se solicite su decomiso (junto a una parrilla, por supuesto), conforme lo disponen la Ordenanza n.° 15292 y el Código Alimentario Argentino.
De los cuatro tipos de productos alimentarios secuestrados, se tomaron tres muestras de cada uno (queso de cerdo, chorizo, chorizo tipo butifarra y morcilla) para ser analizados.
Los municipales también levantaron acta de comprobación por infracción, ya que la carnicería gatuna de Ceferino carecía de habilitación comercial, su dueña no estaba en posesión de permiso para manipulación alimentos, ni de permiso para carnear gatos, y, además por infracción a los artículos 21 y 28 del Código Alimentario Argentino, por falta de regrigeración y mala conservación de alimentos.
El operativo fue realizado de manera conjunta entre el Ministerio Público Fiscal, profesionales de la Municipalidad de Salta y del gobierno de Salta, a los fines de proceder al análisis de las muestras, dada la naturaleza del delito investigado y las posibles consecuencias para la salud pública.