La condenada es una mujer de 34 años que, al parecer, se dio la gran vida luego de duplicar la tarjeta de otra mujer. Según la información oficial de la Corte de Justicia de Salta, la estafadora utilizó la tarjeta duplicada para comprar artículos personales, para pagar comidas en restaurantes y para extraer dinero en efectivo de diferentes cajeros automáticos de la ciudad de Tartagal.
En el juicio, denunciante dijo que estafadora llegó a cambiar el número de teléfono asociado a la cuenta bancaria abierta en la entidad emisora de la tarjeta.
