Según la información oficial, entre los imputados se encuentra una mujer de 43 años de edad y varones de entre 19 y 36 años. El Fiscal les acusa de los delitos de atentado a la autoridad agravado, daños calificados y amenazas, agravados por la participación de un menor de edad. A este último, de 17 años de edad, el fiscal le imputa los delitos de atentado a la autoridad agravado y daños calificados.
Al aproximarse al lugar, la patrulla se detuvo en el cruce de las calles Zuviría y Juana Moro de López debido a un semáforo en rojo. De forma repentina, un grupo de hombres y mujeres, que se encontraban ocultos en vehículos estacionados, emboscaron el móvil policial, rodeándolo y lanzando objetos contundentes, mientras los insultaban y amenazaban.
Uno de los individuos involucrados, conocido en el ámbito delictivo, se colocó en la parte frontal del patrullero y esgrimió un cuchillo, amenazando a los policías con matarlos si no descendían del vehículo. Luego, provocó daños en el costado del vehículo con el cuchillo que portaba.
Ante la situación de superioridad numérica y agresividad de los atacantes, los policías decidieron replegarse y pedir refuerzos. Al lugar llegaron otros tres vehículos y una patrulla motorizada que, sin embargo, se encontraron nuevamente con el hostigamiento del grupo, que continuó lanzando objetos y amenazando de muerte a los policías.
Como resultado de esta situación, se procedió a la detención de cinco personas, mientras que el resto del grupo se refugió en una vivienda de la calle Juana Moro de López, desde donde continuaron las amenazas.
Uno de los detenidos portaba un cuchillo tipo sierrita que utilizó para amenazar a los efectivos y dañar el vehículo policial. Este vehículo sufrió varios daños debido al impacto de las piedras, incluyendo abolladuras y rasgaduras en la carrocería.
Posteriormente, al llegar los refuerzos al lugar, observaron que en medio de la calzada había basura y un colchón en llamas, mientras que desde el interior de la vivienda en Juana Moro de López 546 se lanzaban objetos contundentes hacia los agentes de Infantería. En ese momento, una mujer en el exterior incitaba a la violencia y profería insultos hacia los policías. Los vecinos la identificaron como la principal instigadora del desorden.
Luego de la consulta realizada al fiscal Ramos Ossorio, los agentes procedieron a detener al resto de los imputados. Entre ellos, se encontraba la mujer señalada como la principal responsable del desorden, quien intentó obstruir la actuación de la Policía, comenzó a golpearse en el abdomen, alegando estar embarazada y amenazando con denunciar a la policía por agresión.
Al llegar a la comisaría, la revoltosa dijo sentirse descompuesta, por lo que se solicitó la asistencia de una ambulancia. El SAMEC la diagnosticó con traumatismo abdominal y fue trasladada al hospital Materno Infantil en donde se le hizo ecografía que no mostró indicios de embarazo. Posteriormente, mientras se encontraba en la Comisaría Tercera, en un estado de euforia, rompió una ventana de vidrio en el área de cocina de la dependencia.