Al hacerlo, nuestro mandatario dijo que la designación tenía por objeto (utilizó la preposición «para») «estabilizar la balanza», en una clara referencia a la situación de clara desventaja numérica del sexo femenino en su gabinete.
De no torcerse las cosas a último momento, de los cuatro nuevos magistrados (preferidos por el Gobernador) tres son hombres y solo una mujer.
La situación es un poco especial, por cuanto en las cuatro ternas formadas después de los concursos, hay por lo menos
El asunto asume unos tintes fronterizos a la discriminación si se tiene en cuenta además que una de esas mujeres, que aparece en tres de las cuatro ternas, sin embargo no ha sido propuesta por el Gobernador para ninguno de las cuatro vacantes.
Así, mientras Gustavo Sáenz sigue «equilibrando la balanza» con mujeres en cargos sin ninguna densidad política, por debajo del mantel parece que vuelven a ganar los hombres en las preferencias gubernamentales.
De seguir las cosas por este camino, en las cuatro salas que han sido ampliadas en el Tribunal de Impugnación (un órgano clave del orden jurisdiccional penal que guarda las llaves de los procesos por corrupción política) se sentarán diez hombres y solo dos mujeres, mientras en la Corte de Justicia son cuatro las mujeres y cinco los hombres.
Se espera que cuando Sáenz firme el Decreto correspondiente se ahorre el tener que decir que pone a tres hombres en el Tribunal de Impugnación «para que demuestren su valía», pues en Salta, la valía masculina es, como dicen los entendidos en Derecho, una presunción «iuris et de iure».