Dice la información oficial que el Fiscal Penal nº 2 de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, señor Rodrigo González Miralpeix, ha imputado al detenido la presunta comisión de un delito de abuso sexual simple, agravado por ser ministro de culto reconocido y otro de abuso sexual con acceso carnal, agravado por la misma circunstancia.
La mujer dijo que formaba parte de un grupo que el sacerdote ahora detenido coordinaba. La denuncia dice también que la mujer le había confiado al cura un problema que tenía en su casa y que el cura se había ofrecido a ayudarla. Entre ambos se había establecido un vínculo, ya que la joven denunciante había depositado su confianza en el acusado.
Según el mismo relato oficial, una tarde de domingo, cuando la joven había acudido a la iglesia, el cura le pidió que subiera a la casa parroquial, en donde tras hacerle preguntas, la sentó a su lado, la besó en la boca y la sometió a tocamientos contra su voluntad. La joven le dijo que quería irse y así lo hizo.
La joven contó lo sucedido a varias personas de la parroquia y, al enterarse el acusado, no se lo volvió a ver hasta dos años después que la buscó por la red social Facebook. Luego, la mujer lo pudo ver un día frente a la iglesia.
La información oficial del MPF alude al agresor como «exsacerdote», pero en momento alguno dice que la Iglesia le hubiera privado de su estado o expulsado de su seno.
Lo que sí dice la información oficial es que una perito psicóloga del Cuerpo de Investigaciones Fiscales afirma que la joven violada por el cura «presenta indicadores de daño subjetivo que han dejado secuelas en su identidad psicosexual».
Está previsto que en las próximas horas se celebre la correspondiente audiencia de imputación.