Según la información oficial del Poder Judicial salteño, el hombre condenado entró sin autorización a la habitación de un inquilinato y sometió a tocamientos a una joven que dormía en el lugar.
La jueza señora Carolina Sanguedolce, integrante de la sala juzgadora, le ha impuesto al tocador unas determinadas reglas de conducta que deberá cumplir por el termino de dos años. Entre ellas figuran las de fijar domicilio y someterse al cuidado del programa de inserción social y supervisión de presos y liberados, comunicar cualquier cambio de domicilio dentro de las 48 horas, alejamiento de la víctima, abstenerse de usar estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas. Todo ello con apercibimiento de revocarse la condicionalidad de la pena en caso de incumplimiento.
La jueza señora Sangueldolce ha ordenado también que el condenado sea examinado por un profesional del servicio médico del Poder Judicial y que se le extraigan muestras de ADN para su inscripción en los registros correspondientes.
