La mujer denunciante dijo a la autoridad que había convivido con el acusado durante 21 años y que tienen cuatro hijas en común.
El presunto infiel no se tomó muy bien el requerimiento y -según la información oficial del Poder Judicial de Salta- reaccionó violentamente.
El hombre tomó una maza y comenzó a romper las ventanas de la habitación, mientras amenazaba a la mujer diciéndole: «Me tenés podrido, llamá a la policía que te voy a matar».
Pero antes de acometer contra la mujer, el hombre siguió causado daños en un placard, la puerta de la habitación y la mesada de la cocina, siempre con la misma maza.
La jueza Marocco ha decidido que el hombre siga en libertad, pero le ha impuesto reglas de conducta que deberá observar durante dos años. Entre ellas sobresale la obligación de someterse a un tratamiento psicológico durante el tiempo que el profesional tratante lo recomiende y presentar las constancias correspondientes.