El juicio ha sido presidido por el magistrado señor Pablo Farah, quien impuso al condenado una serie de reglas de conducta que deberá cumplir durante dos años. Entre ellas figura la prohibición de acercamiento a menos de trescientos metros de las víctimas, la prohibición de establecer todo contacto con ellas, la obligación de abstenerse de usar estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas y la de someterse a ratamiento psicológico, previo informe que acredite su necesidad y eficacia.
Según el portavoz de prensa del Poder Judicial salteño, el hombre había sido denunciado por su suegra, madre de las dos menores de edad.
La mujer contó en sede policial que a raíz de que una de sus hijas había suspendido tres materias en el colegio le preguntó qué le pasaba. Fue entonces que la menor le contó que su cuñado (pareja de su hermana mayor) la había sometido a tocamientos cuando ella dormía en su habitación. La joven dijo a su madre que su cuñado la había manoseado y había intentado bajarle los pantalones, al menos dos ocasiones.
Más tarde la suegra denunciante se enteró de que su yerno también había abusado de su otra hija, cuando esta tenía 14 años. En este caso, la víctima dijo que el acusado la había tocado varias veces en sus partes cuando su madre salía a trabajar.
