Dos de los ministros más influyentes del gobierno británico han dado hoy un portazo y abandonado el gobierno en medio de críticas a la «competencia y seriedad» de quien dirige la nave.
Por su parte, el ya exministro Javid ha dicho: “El tono que uno marca como líder, y los principios que representa, se refleja en sus colegas, en el partido y, finalmente, en el país”. Con un tono más directo y personal, Javid le ha dicho Johnson: “Tristemente, en las circunstancias actuales, la ciudadanía ha llegado a la conclusión de que el Partido Conservador ya no es competente ni defiende el interés nacional (...) Me entristece decir que la situación no cambiará bajo tu liderazgo, y en conclusión, has perdido mi confianza”.
Como dice hoy el diario El País de España, no son dos ministros cualquiera. El de Economía, históricamente, es el hombre más relevante en Downing Street después del primer ministro. Y Javid ocupó ese puesto antes que Sunak, para dimitir en febrero de 2020, cuando Johnson quiso controlar desde fuera su ministerio. El político, financiero de éxito y de orígenes humildes (musulmán, de familia paquistaní) es una voz cada vez más escuchada en el Partido Conservador. La expectativa general es que se produzcan nuevas dimisiones entre los miembros del Gobierno en las próximas horas.
A la rebelión interna del Gobierno, que sigue a la insatisfacción parlamentaria expresada días pasados, puede marcar el principio del fin de Boris Johnson. Después de las duras críticas surgidas entre las filas parlamentarias, la única señal de que Downing Street hubiera perdido el control de la situación sería una cascada de renuncias entre los ministros, y finalmente han sido dos de los aspirantes a suceder a Johnson en el futuro los que se han lanzado.
En suma, que hoy por hoy, Boris Johnson tiene un poder tan simbólico que el único que se le acerca es Alberto Fernández.