Como el ministro Abel Cornejo no ha querido andarse con chiquitas, ha decidido bautizar a la nueva repartición policial con un nombre parecido al de la mítica 82nd Airborne Division del Ejército de los Estados Unidos de América, con sede en Fort Bragg, Estado de Carolina del Norte.
Cornejo no ha especificado de qué forma se abastecerá de combustible la aeronave, habida cuenta de que no hay ni para el camión de la basura.
Quien inaugurará el servicio será el Gobernador de la Provincia, don Gustavo Sáenz, que ha instruido a su ubicuo ministro para que disponga una zona de exclusión aérea en torno al Grand Bourg, ya que con los tristes antecedentes de María Estela Martínez de Perón y Fernando de la Rua, el mandatario no quiere saber nada de helicópteros cerca de su despacho.
«Si tengo que huir de aquí será a pata, a campo traviesa, y en dirección al templete de San Cayetano. Con la frente bien alta, por supuesto», dicen que dijo el Gobernador.
Salta se va a convertir así en la cuarta provincia argentina en poner a los policías en el aire. En otras partes del mundo se emplean drones, pero el ministro Cornejo -siempre tan preocupado por el «empleo genuino»- quiere aparatos tripulados con polis de carne y hueso.
Según la comunicación oficial del gobierno salteño, hoy, a las 17.30 h, habrá una «demostración operativa», que se llevará acabo en las amplias y cómodas instalaciones de la Dirección General de Aviación Civil de la Provincia. No se especifica si el helicóptero está artillado y, en su caso, el calibre de la munición que utilizará, aunque es casi seguro que su tripulación despegue siempre armada con hondas, por si hay que derribar a algún pájaro de cuentas.
Sáenz, como Truman, ya tiene a su general Eisenhower.

