Los agentes comprobaron que el hombre —que estaba ya cianótico— tenía las vías respiratorias obstruidas por un objeto extraño y le practicaron entonces reanimación cardiopulmonar, combinada con la maniobra de Heimlich.
Grande fue la sorpresa de los reanimadores uniformados cuando el paciente, mientras era sacudido como colcha, expulsó un acullico que tenía peligrosamente atravesado en la laringe.
Cuando el coquero volvió a la vida, llegó la ambulancia y los paramédicos lo estabilizaron. Según parece, el paciente rechazó el té de coca que le habían ofrecido.
Los sanitarios dijeron que de no ser por la rápida intervención de los policías y sus conocimientos de primeros auxilios, el verdoso paquete podría haber enviado al coquero metanense al otro mundo en cuestión de pocos minutos.

