A día de hoy el odio está aumentando en todo el mundo con discursos que incitan a la violencia, socavan la cohesión social y la tolerancia, y causan daños psicológicos, emocionales y físicos a las personas afectadas.
Lamentablemente, su efecto devastador no es nada nuevo, pero su escala e impacto son mayores que nunca a causa de las nuevas tecnologías, convirtiendo el discurso de odio en uno de los métodos más frecuentes para difundir retóricas e ideologías divisorias a escala global.
Antecedentes
En julio de 2021, la Asamblea General de la ONU mostró su preocupación sobre “la propagación y proliferación exponenciales del discurso de odio” en todo el mundo y adoptó una resolución para “promover el diálogo y la tolerancia interreligiosos e interculturales para contrarrestarlo”.La resolución reconoce la necesidad de acabar con las retóricas discriminatorias y xenófobas y llama a todos los actores relevantes, incluidos los Estados, a aumentar sus esfuerzos para abordar este fenómeno, de conformidad con el derecho internacional de los derechos humanos.
La resolución proclamó el 18 de junio como Día Para Contrarrestar el Discurso de Odio, el cual se conmemorará por primera vez en 2022 a través de una reunión informal de alto nivel el lunes 20 de junio (10 a. m., hora de Nueva York) en la sede de las Naciones Unidas.
A lo largo de esta jornada, las Naciones Unidas invitan a los gobiernos, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y las personas a realizar eventos e iniciativas que promuevan estrategias para identificar, abordar y contrarrestar el discurso de odio.
Ya sea como Estados miembros, sector privado, medios de comunicación, empresas tecnológicas, líderes religiosos, educadores, sociedad civil, afectados por el discurso de odio, jóvenes o simplemente individuos, todos tenemos el deber moral de denunciar con firmeza los casos del discurso de odio, así como jugar un papel crucial en la lucha contra este flagelo.
Herramientas de la ONU para combatir el problema
El discurso de odio no solo es una negación de los valores esenciales de la ONU, sino que también socava los principios y objetivos fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, como el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la paz.La promoción de los derechos humanos y la lucha contra el odio están en el corazón de la misión de la Organización y las Naciones Unidas tienen el deber de luchar contra esta lacra en todo momento.
El impacto del discurso de odio atraviesa numerosos enfoques en las Naciones Unidas: desde la protección de los derechos humanos y la prevención de crímenes atroces hasta el mantenimiento de la paz, el logro de la igualdad de género y el apoyo a los niños y los jóvenes.
El Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio es una iniciativa basada en la Estrategia y el Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre el Discurso de Odio lanzados el 18 de junio de 2019. Se trata de la primera iniciativa diseñada para abordar el discurso de odio a través de un marco esencial sobre cómo la Organización puede apoyar y complementar los esfuerzos de los Estados.
La estrategia enfatiza la necesidad de contrarrestar el odio de manera integral con pleno respeto por la libertad de opinión y expresión, mientras se trabaja en colaboración con las partes interesadas relevantes, incluidas las organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación, las empresas tecnológicas y las plataformas de redes sociales.
Mensaje del Secretario General
El discurso de odio incita a la violencia, menoscaba la diversidad y la cohesión social y pone en peligro los valores comunes y los principios que nos unen.Promueve el racismo, la xenofobia y la misoginia, deshumaniza a las personas y las comunidades y perjudica seriamente nuestros esfuerzos por promover la paz y la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible.
Las palabras pueden convertirse en armas y pueden causar daños físicos. La escalada que lleva del discurso de odio a la violencia desempeñó un papel importante en los crímenes más horribles y trágicos de la era moderna, desde el antisemitismo que impulsó el Holocausto hasta el genocidio cometido contra los tutsis en Rwanda en 1994.
La Internet y los medios sociales han sobrealimentado el discurso de odio y permitido que se extienda, cual incendio arrasador, a través de las fronteras. La propagación del discurso de odio contra las minorías durante la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) es una prueba más de que muchas sociedades son muy vulnerables al estigma, la discriminación y las conspiraciones que promueve.
Ante esta amenaza creciente, hace tres años puse en marcha la Estrategia y Plan de Acción de las Naciones Unidas para la Lucha contra el Discurso de Odio, que proporciona un marco para el apoyo que prestamos a los Estados Miembros con el fin de contrarrestar ese flagelo, respetando al mismo tiempo la libertad de expresión y de opinión, en colaboración con la sociedad civil, los medios de comunicación, las empresas tecnológicas y las plataformas de medios sociales.
El año pasado, la Asamblea General en pleno aprobó una resolución en la que se pedía un diálogo interreligioso e intercultural para contrarrestar el discurso de odio y proclamó el Día Internacional que hoy celebramos por primera vez.
El discurso de odio constituye un peligro para todos, por lo que combatirlo ha de ser tarea de todos. Este primer Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio es un llamado a la acción. Comprometámonos una vez más a hacer todo lo posible para prevenir el discurso de odio y acabar con él, promoviendo el respeto a la diversidad y la inclusión.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas - en https://www.un.org/es/observances/countering-hate-speech