No obstante ser el único sujeto no sonriente de la foto, con su gesto serio, Gustavo Sáenz da muestras sobradas de ser el único líder auténtico, entre los cuatro retratados.
Para los menos suspicaces, siempre queda abierta la posibilidad de que alguno de los fotografiados llevara bajo la suela restos de excrementos caninos, pero de aquellos de consistencia más bien chuya, que son los que huelen peor.
