Probablemente, haya querido decir con «recursos propios» (luego de la supresión por parte del gobierno nacional del subsidio que se financia con la masa formada por la recaudación del impuesto a los combustibles); pero el Intendente ha elegido el adjetivo «genuino», que significa auténtico, verdadero, legítimo o real.
Quiere esto decir que el jefe de una Administración pública, sujeta a la Constitución y a un estatuto legal que se llama Carta Municipal, ha tenido que salir a aclarar que el dinero con que se subsidia el transporte público en la ciudad de Tartagal no es falso, no es fingido y no es postizo. Es decir, que las empresas que prestan el servicio no reciben billetes de juguete, como en el juego de El Estanciero.
Se supone que el dinero es genuino, porque todas las actuaciones de la Municipalidad de Tartagal —incluido el subsidio al transporte— están amparadas por una sólida presunción de legalidad, de modo que resulta absolutamente innecesario que el Intendente salga a aclarar que el dinero que subsidia el transporte es un dinero real, verdadero y auténtico.
