Alegría porque demuestra que, a pesar de las resistencias y el peso del conservadurismo ancestral, el progreso llega a Salta y que esta invasión tecnológica no se va a detener fácilmente en las próximas décadas.
El desarrolo de Uber, de Cabify o otras plataformas no ha conseguido expulsar a los taxis del asfalto ni ha creado especiales problemas de empleo en el sector.
Los taxistas de Salta deberían fijarse en el ejemplo de sus colegas de Londres, de Nueva York o de Madrid, en donde este servicio ha dejado de resistir a las plataformas y ha encontrado fórmulas novedosas para mejorar su relación con los pasajeros y con el entorno.
El único problema que hay por ahora en algunas ciudades grandes es que han empezado a aparecer Teslas incendiados, pero este fenómeno parece estar relacionado más con la escasa simpatía que despierta la figura del dueño de la fábrica, que con la disputa por la movilidad urbana.
El intendente Durand y el concejal Nieva han demostrado, a pesar de las presiones y de los conatos de violencia, que Salta está por encima de todo (Salta uber alles).

