En la fotografía adjunta se pueden ver algunos de estos objetos. Por ejemplo, una pava (para el infaltable mate) y una cacerola de aluminio haciendo juego; mochilas, reposeras, colchones, botes de pintura, zapatillas y hasta electrodomésticos.
El hallazgo da a entender que la Navidad no es indiferente a los moradores de las profundidades y que un poco de calor de hogar en medio de aquel infecto torrente contribuye a humanizar el llamado «sinhogarismo», que es una traducción bastante mala de «homelessness».


