Así se desprende de la resolución que lleva el número 323/2026 del ENRESP salteño, que dispone «instruir» a ambas empresas prestadoras de servicios públicos esenciales a «otorgar planes especiales de financiación a usuarios que desarrollen actividades turísticas en la provincia y se encuentren en mora».
Pero, si como dice la información oficial, a este «financiamiento especial» se podrán acoger «alojamientos, establecimientos gastronómicos, agencias de viajes y otros servicios vinculados al turismo», estamos hablando de usuarios residenciales, a los que habría que haberles cortado el servicio a los 15 días de producida la situación de mora.
Lo que es más sorprendentes de esta noticia es que los «operadores turísticos» (solo porque les está yendo muy mal) podrán pagar sus deudas de agua y luz, hasta en tres cuotas in interés, o hasta en seis, con el interés de la tasa pasiva del Banco de la Nación, «o bien regímenes de financiación acordes a cada situación particular».
Es decir que los «operadores turísticos» podrán pagar sus deudas, no con planes previsibles y estructurados, iguales para todos, sino con «regímenes de financiación acordes a cada situación particular».
Una vez más, el ENRESP del señor Uluncha Saravia protege más a los grandes usuarios que a las familias, porque —que se sepa— una familia en dificultades (por enfermedad, desempleo o accidente) puede incurrir en mora y acceder a algún tipo de facilidad de pago, pero nada comparado, ni en plazo ni en flexibilidad, con la manga ancha con la que Uluncha ha concedido amplísimas facilidades a los «operadores turísticos», por el solo hecho de pertenecer a un sector en transitorio declive.