En aquella recordada sesión, Estrada se valió de unas gigantografías que mandó a imprimir con los mismos recursos con que, solo meses atrás, mandaba a pagar los vídeos de TikTok dedicados cariñosamente al gobernador Gustavo Sáenz.
Pero al momento de decirles en voz alta a sus compañeros diputados: «Esta es la rubia malvada que me persigue y me maltrata», Estrada tuvo la mala fortuna de colocar el dedo índice de su mano derecha en un «sector» bastante complicado de la grácil anatomía de la Fiscal.
¿Casualidad o violencia de género?