Antes de regresar a su base, Dante Caro ha querido viajar al pueblo de Iruya, con una doble intención.
Por el otro, conocer los lugares, los caminos y las montañas que su abuelo —J. Armando Caro— recorrió hace 77 años durante la campaña proselitista que culminó con su elección como senador provincial por el Departamento de Iruya.
Dante nos ha dicho que haber puesto los pies en el mítico pueblo representa la concreción de un sueño largamente acariciado: Cumplir con la tierra de sus ancestros, dándola a conocer al mundo, y terminar de armar el puzzle de una historia familiar que, en buena medida, es también un trozo de la historia de Salta.



