current
humidity

Ahora

  • Chiclayo se prepara para el regreso de su Papa, "el faro moral de esta era" | 03-06-2026
  • El vínculo especial del trono español y el Papa | 03-06-2026
  • El Salvador condena a 254 pandilleros del grupo MS13 a penas de 85 años de cárcel en un juicio masivo | 03-06-2026
  • El caso que sacude al Reino Unido, un joven apuñalado y la acusación de doble rasero policial: "No puedo respirar" | 03-06-2026
  • Ucrania ataca San Petersburgo horas antes del comienzo del 'Davos ruso' | 03-06-2026
  • Buscando desesperadamente a Lyhanna: más de 1.600 desapariciones "inquietantes" de menores al año en Francia | 03-06-2026
  • Un muerto y al menos 60 heridos tras impactar un misil iraní contra el aeropuerto internacional de Kuwait | 03-06-2026
  • Radoslaw Sikorski, ministro de Exteriores de Polonia: "Rusia ya es una amenaza real: ha atacado a países de la OTAN" | 02-06-2026
  • Putin satisface al sector más radical de Rusia y activa la "fase V-2" de la guerra | 03-06-2026
  • El año más difícil de Putin: la guerra sin victoria ni paz, los rusos sin internet y sin dinero | 03-06-2026
  • Detenido en EEUU un iraní-estadounidense acusado de exportar tecnología a la Organización de Energía Atómica de Irán" | 03-06-2026
  • Trump suma otro aliado en Abelardo de la Espriella y Petro le acusa de injerencia política | 03-06-2026
  • Macron insta a Magyar a sumarse a "la presión sobre la maquinaria de guerra rusa" | 03-06-2026
  • Un rescatista de los buzos muertos en Maldivas: "Los cuerpos estaban rodeados de tiburones" | 03-06-2026
  • El Papa León XIV nombra a María Montserrat Alvarado prefecta del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano | 03-06-2026
  • Trump sostiene al neochavismo
  • A finales de los años 90 del siglo pasado, grandes filósofos —como Norberto Bobbio, Robert Dahl o David Held— nos transmitieron una idea bastante precisa de democracia.
Delcy Rodríguez, nueva presidenta de Venezuela
Delcy Rodríguez, nueva presidenta de Venezuela

Hoy, tres décadas y media después, la palabra «democracia» es una de las más imprecisas y traicioneras de toda la ciencia política.



La imprecisión técnica de «democracia» ha venido acompañada de una especie de indulto parcial de las dictaduras, a muchas de las cuales se ha empezado a llamar con el ambiguo nombre de «democracias iliberales».

El régimen venezolano no cumplía casi ninguna condición de las que enumeró Bobbio para definir y caracterizar a una democracia. Sin embargo, es todavía considerado como una «democracia constitucional», afirmada en la soberanía popular y sostenida por el «voto libre» de los ciudadanos.

La dispersión polisémica del término permite (todavía) llamar con el nombre «democracia» el régimen que encabeza el presidente Donald Trump en los Estados Unidos de América.

Con lo cual, muchos se preguntan ahora si lo que piensa Trump «reconstruir» en Venezuela es una democracia de matriz bobbiana (una democracia con toda la fruta) o algo parecido a lo que él ha instalado en lo que, hasta hace poco, era el país más democrático del planeta.

Trump no respeta ni los Derechos Humanos ni el Derecho Internacional. Ayer lo ha demostrado. Expulsa inmigrantes del territorio estadounidense como si fuese una función de su cuerpo humano, cuestiona la supremacía de las decisiones judiciales, niega el pluralismo y la libertad informativa y, por si fuera poco, mantiene la pena de muerte. En pocas palabras, hace lo que le viene en gana.

Si los venezolanos están asomando, de verdad, a un nuevo amanecer político, bien harían en decidir si van a plegarse a una democracia al estilo de Donald Trump o quieren erigir una al estilo John F. Kennedy, porque, a buen seguro, los resultados no van a ser los mismos en uno y otro caso.

No es muy «democrático» entrar a un país por la fuerza, bombardearlo, llevarse preso a su líder (aun a un sátrapa como Maduro) y luego decir que la potencia invasora va a «regir el país» hasta que se produzca una transición «segura, apropiada y juiciosa», ignorando a los opositores y dejando en el poder a los mismos que dañaron el prestigio de Venezuela y laminaron el bienestar de sus habitantes.

Si re-bobbinamos, podríamos decir que lo que va a reconstruir Trump en Venezuela es la dictadura, para imponer allí una de su gusto.

Su discurso de ayer nos advierte de que estamos camino de un chavismo dócil, un chavismo que perciba un aroma a rosas en el mismo lugar en el que su fundador olía el azufre del demonio.



Destacado