Sin embargo, ayer se reunieron en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde escenificaron una especie de reconciliación, hasta el punto de que Trump llegó a decir que tenía con Mamdani «muchas más coincidencias de las que él pensaba», a pesar de haberlo calificado recientemente de «comunista».
Todo esto sucedió poco después de que Trump advirtiera muy seriamente que Nueva York se convertiría en un «desastre económico y social total» bajo la administración de Mamdani.
Sin embargo, el presidente dijo ayer que «se sentiría cómodo viviendo en la ciudad con Mamdani como alcalde» y que ahora confía en la capacidad de Mamdani para liderar la ciudad que ambos aman.
Por su parte, Mamdani afirmó que desea trabajar con el presidente para garantizar el acceso a una vivienda asequible para los neoyorquinos, una causa en la que, según el alcalde, ambos coinciden.
Todo esto sucede apenas unas pocas semanas después de que Trump amenazara con retener los fondos federales a la ciudad de Nueva York si Mamdani ganaba las elecciones, enviar a la Guardia Nacional y arrestarlo si obstaculizaba las operaciones de inmigración.
La misma noche de su victoria electora, Mamdani le dijo directamente a Trump: «Para llegar a cualquiera de nosotros, tendrás que superarnos a todos».
¿Es este un buen ejemplo para las relaciones entre Javier Milei y Axel Kicillof?
El Presidente argentino no escatima oportunidad para llamar «soviético» al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y, que se sepa, los dos no han mantenido jamás (entre sí) un friendly meeting.
Aunque lo de la Casa Blanca no haya sido nada más que un pacto silencioso para hacer a la gran América del Norte «great again», es un buen ejemplo de lo que la política puede hacer en momentos en que la disputa ideológica aleja a los ciudadanos de las soluciones razonables.