Estrada no se refería exclusivamente al fiasco del «balazo fantasma» que rompió una ventanilla de la camioneta de Urtubey en plena campaña electoral, sino a la muerte aún no esclarecida del excomisario Vicente Cordeyro, cuyo cadáver apareció hace unos días en la cima de un cerro cercano a San Lorenzo.
Pero si Sáenz es responsable de la inseguridad y de él depende —dicen— el éxito de la investigación de la muerte de Cordeyro, ¿por qué Urtubey mira para otro lado cuando se lo señala a él como responsable de la siniestra deriva de la investigación y la consecuente impunidad del crimen de las turistas francesas?
¿O es que la separación de poderes solo funciona cuando gobierna Urtubey y no lo hace cuando gobierna Sáenz?
El actual Gobernador tranquilamente podría haberse hecho el desentendido y colocado un escudo para separar a su gobierno del caso Cordeyro, pero desde el minuto cero Gustavo Sáenz ha comprendido que el esclarecimiento de la muerte de Cordeyro es una cuestión de Estado, que compromete tanto a su gobierno (especialmente a través del Ministerio de Seguridad) como al resto de los poderes públicos.
Por el contrario, Urtubey lleva casi 15 años intentando reducir el crimen de las turistas francesas a un asunto meramente judicial, blandiendo como espada defensiva la división de poderes. Olvida Urtubey la responsabilidad que como Gobernador le cabe al haber sido el jefe directo de Pablo Kosiner y Aldo Rogelio Saravia, y jefe supremo de la Policía de la Provincia.
Durante tres largos lustros Urtubey ha intentado convencer a propios y extraños de que él era solo el Poder Ejecutivo y no el Jefe del Estado salteño y que no tiene por qué responder por el fracaso de la investigación; ni siquiera después de haber condecorado y ascendido a los policías corruptos que torturaron a los detenidos y plantaron pruebas para hacer imposible el hallazgo de la verdad.
En circunstancias parecidas, Gustavo Sáenz ha dado la cara, no se ha escondido; ha consolado a los familiares del muerto (y no los ha humillado, como hicieron Urtubey y Calletti con Bouvier) y ha puesto a trabajar a la Administración que de él depende para ayudar a la familia Cordeyro a encontrar el consuelo y la verdad que Salta, bajo el mando de Urtubey, ha escamoteado sistemática y calculadamente a los franceses... y a los salteños.
