Con ser grave el problema sanitario que esta contaminación produce, no se entiende muy bien que sea más grave o más dañina por el solo hecho de ser «extranjera».
Si la misma contaminación por líquidos cloacales sin tratar se produjera por vertidos «nacionales», el problema sanitario sería exactamente igual de grave.
A menos, claro está, que alguien demuestre científicamente que los excrementos que provienen de Bolivia tienen un poder contaminante mayor o una mayor capacidad de penetrar las capas freáticas.
Si no se llegara a establecer esta certeza científica, los salteños nos estaríamos internando en los confusos terrenos de la xenofobia cloacal.