La información oficial dice que la «Operación Roca», que contempla la movilización de unidades de las fuerzas armadas en el salteño Departamento de San Martín, se complementará con el despliegue ya existente de fuerzas de seguridad (Gendarmería, Prefectura, etc.) que es conocido como «Plan Güemes».
Las posibilidades son tres:
1) Que se la haya llamado «Roca» en homenaje al aristocrático general tucumano que en 1879 lideró la llamada «conquista del desierto».
2) Que se la haya llamado «Roca» para dar una idea al enemigo de la pétrea solidez del cerrojo militar, y
3) Que se la haya llamado «Roca» en honor de uno de los principales fabricantes de inodoros del mundo. En este último caso, la denominación del operativo podría estar poniendo de manifiesto la intención del gobierno para con los criminales y narcotraficantes.
También podría tratarse de una operación gubernamental in extremis de «lavado de memoria» del general Julio Argentino Roca, denostado por amplios sectores de la izquierda vernácula y señalado como autor, protagonista e impulsor de una de las operaciones militares más discutidas de la historia argentina.
En tal caso, la denominación elegida suena algo desdeñosa para con los habitantes de la zona, pues –sin decirlo abiertamente– se los estaría considerando como «salvajes».
A pesar de las innegables conexiones genealógicas de Roca con Salta, el nombre no parece haber sido elegido en nuestra Provincia. Porque, si nos hubieran dejado, seguramente habríamos llamado a este inesperado «refuerzo fronterizo» con el nombre de Juana Azurduy, o con los más modernos y menos marciales nombres de Chaqueño Palavecino o Jorge Rojas.
Ahora que si la cuestión es impresionar y amedrentar a los criminales fronterizos con los nombres, la opción que debería haber barajado el Ministro de Defensa es la de llamar al despliegue de sus tropas con el nombre de Freddy Krueger.

