Sin embargo, casi a diario los presos se fugan de las comisarías (especialmente en el Norte) y los que tienen la suerte de ir a visitar a los que no se han podido fugar atraviesan el firewall de la Policía con humitas de marihuana.
La Policía no es ni debe ser una institución perfecta. A veces sus recursos pueden fallar. Sus computadoras y sitios web son igual de vulnerables que los de cualquiera.
Siempre es mejor que no hackeen el Facebook de la Policía, pero más importante es que la Policía retenga en los calabozos a quienes deben estar detenidos. Y para eso, no hay antivirus que valga.