Con anterioridad a este, se han celebrado en Salta concursos territoriales de la empanada (por barrios o por municipios); pero nunca por profesiones.
A alguien se le ha ocurrido, sin embargo, que los abnegados policías salteños, en vez de disputar torneos de tiro al blanco, competencias de destreza en el manejo de la cachiporra, concursos de crímenes irresueltos o participar en un escape room, se pongan a hacer empanadas en la plaza de Cerrillos, sin que en el concurso pueda participar ninguna otra persona que no pertenezca a la benemérita fuerza azul.
Cuando Seinfeld descubrió que su dentista -Tim Whatley- se había convertido al judaísmo solo para poder contar chistes de judíos, fue a quejarse con el sacerdote que fuera confesor católico del dentista. Y cuando el cura le preguntó si la conversión de Whatley lo ofendía como judío, Seinfeld respondió: «No, me ofende como comediante».
Del mismo modo, el concurso de la empanada policial de Cerrillos no me ofende como cerrillano sino como comedor de empanadas y potencial jurado de los concursos.
Si a alguien le parece bien que haya un concurso de la empanada solo para policías, no debería sentirse ofendido si a alguno se le ocurriera organizar otro en el que solo pudieran participar los presos en las comisarías. Level playing field le llaman a esto.
La conexión entre la Policía y la gastronomía es, sin embargo, de antigua data en Salta, pues en algunas comisarías (no necesariamente en las de Cerrillos, La Merced, Rosario de Lerma y San Agustín) se oye hablar frecuentemente de «submarino seco», que yo me imagino que debe de ser una leche chocolatada bien caliente que se sirve con un tostado mixto, nada más llegar el detenido a la «dependencia», después de que el fiscal de Rosario de Lerma haya solicitado al Juez de Garantías el mantenimiento de la detención.
Lo que parece que está fuera de discusión es que el recado de la empanada policial se prepara con picana, y de la más jugosa, pues nadie se atrevería a sospechar que nuestros servidores públicos utilizan para el relleno esos decomisos de carne transportada sin refrigeración que dicen que desnaturalizan por medio de agentes químicos, pero que muchas veces van a parar a la parrilla de la seccional.
A los consumidores nos compete defender el carácter estrictamente civil de la empanada y de los concursos. Y a los cerrillanos defender su universalidad, pues si no lo hacemos, dentro de unos meses tendremos un «corso policial» en el que desfilarán solo las comparsas de los «destacamentos».

