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  • Prioridades alteradas
  • No se entiende ni se entenderá jamás que el Gobernador de Salta hiciera un sombrío pronóstico de las obras en su Provincia si ganaba Milei y al mismo tiempo anunciara obras absolutamente superfluas y prescindibles como la ampliación del teleférico.
Imagen ilustrativa
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Si los salteños que pertenecen a la etnia wichi no tienen agua, la primera línea de responsabilidad corresponde al gobierno provincial. Los salteños deben llevar el agua a sus hermanos necesitados, sin esperar a que venga el gobierno federal a hacerlo por ellos.


Pero no, los wichis deberán esperar por el agua que necesitan para no perecer consumidos por los parásitos. Antes, es necesario extender el teleférico para que atraviese nuestros cerros, para solaz de «salteños y turistas».

¿Hay miedo a que se paralicen las obras en Salta? ¿No puede el gobierno de Salta ejecutarlas o continuarlas por sí mismo?

No puede, porque los recursos provinciales -que no son para tirar cohetes- están reservados para pagar los sueldos de los agentes del Estado, el 50% de los cuales podría irse tranquilamente a su casa sin que la eficiencia de las instituciones se resistiera en los más mínimo.

El Gobernador no quiere «endeudar» a los salteños, pero obligando (o persuadiendo) al gobierno federal a que haga obras en nuestro territorio está condenado a los salteños a padecer más inflación, a no poder ahorrar, a no poder comprar dólares, a trabajar en negro y a soportar un gobierno clientelar y prebendario que -felizmente- ha perdido las elecciones.

Las obras que se ejecutan en Salta con dinero federal nunca les salen gratis a los salteños. No es la caridad de los porteños las que las financia sino el esfuerzo de 47 millones de argentinos, un millón y medio de los cuales son salteños.

Salta no puede «endeudarse» más, entre otros motivos, porque ya tiene una deuda enorme heredada del gobierno de Urtubey, del mismo Urtubey que después de perder las elecciones de una forma humillante ahora busca cobijarse debajo de la sombrilla libertaria, renegando -como Judas- de sus intermitentes coqueteos con el kirchnerismo.

Con solo tres meses de salario de la «planta política», los wichis pueden tener agua segura para varias décadas. Pero nadie en el gobierno quiere achicar el Estado, no vaya a ser que los que se queden sin el agua y sin el pan sean esos ociosos inútiles a los que les encanta vivir bien haciendo poco y que se van a jubilar como lamebotas de los gobernadores de turno.

Si los wichis necesitan agua y puentes para no estar desconectados de la civilización, pues llevémosle agua y construyamos puentes que los acerquen, y no los condenemos a vivir como las fieras salvajes en un documental de la BBC.

Siempre será mejor eso para nuestras conciencias que sumar más metros de cable de acero en el teleférico.

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