En tal sentido, ha informado que las fiscales penales de Orán, señoras Mariana Torres, María Soledad Filtrín Cuezzo y Alda Murúa, mantuvieron ayer una reunión con dos altos mandos de la Unidad Regional nº 2 de la Policía de Salta, en la que se acordaron «medidas adicionales de seguridad» para los edificios fiscales.
En esta fotografía solo se puede ver a un único agente de policía uniformado, de apreciables dimensiones físicas pero con un estado atlético más bien discutible, parado en la puerta de la Fiscalía de Orán, obstruyendo con toda su humanidad el acceso al edificio, sin armas a la vista.
Tal vez el anuncio de «refuerzo» de la vigilancia en los edificios fiscales hizo pensar en algún momento en el despliegue de una pequeña fuerza de choque integrada por efectivos de elite y expertos tiradores armados hasta los dientes con sofisticados medios de defensa.
Sin embargo, en la fotografía no se ven otros medios disuasorios, excepto una scooter algo descascarada, que bien podría ser utilizada por los enemigos de la legalidad para huir del lugar ante la mirada atónita del único policía atravesado en la puerta.
Es evidente que si el objetivo del Procurador General es el de garantizar un ambiente seguro y protegido para el desarrollo de las actividades judiciales y de investigación, preservando la integridad de los fiscales y demás personal involucrado, la Policía debería ser un poco más convincente y dar a entender, con fotografías que sean acordes con el desafío que enfrentan, que está dispuesta a utilizar de sus mejores medios para disuadir a cualquier criminal de provocar atentados en el lugar.
