Sin ninguna necesidad, quienes tienen el deber de comunicar a los ciudadanos los actos de gobierno y las decisiones del Gobernador provincial han publicado un tuit que textualmente dice así: «Con acciones concretas, Sáenz afianza políticas públicas para mujeres y diversidades. El mandatario además entregó vehículos para optimizar el trabajo en terreno de la Secretaría de las Mujeres y tablets a emprendedoras».
Así no funciona un gobierno sujeto al imperio de la ley.
Con acciones concretas, Sáenz afianza políticas públicas para mujeres y diversidades
— Sec. de Prensa y Comunicación (@SDCSalta) July 19, 2022
✅️El mandatario además entregó vehículos para optimizar el trabajo en terreno de la Secretaría de las Mujeres y tablets a emprendedoras.#GobiernoPresente
🌐https://t.co/e0gLLPIM6p pic.twitter.com/U4K43CGyRN
Esta imagen del Gobernador repartidor de coches no es una buena imagen para alguien que aspira a que la ciudadanía le conceda un segundo periodo de gobierno. El Gobernador no debería prestarse a este tipo de actos, que no hace otra cosa que degradar la tarea de gobierno y distorsionar gravemente su buena imagen pública.
Si el Gobernador es sujeto activo de «acciones concretas», es del caso suponer que alguien -quizá en otro momento- realizó «acciones inconcretas». Sería bueno que la comunicación del gobierno dijera por qué las acciones del gobernador Sáenz son las «concretas» y por qué motivo en algún momento los gobernadores realizaron acciones «no-concretas».
Lo de «afianzar políticas públicas» es solo un eslogan para la campaña personal del Gobernador, puesto que dos vehículos y unas cuantas tablets no afianzan nada. Son, en el mejor de los casos, expresiones de la precariedad administrativa y de la impotencia gubernamental.
Si, como parece, el Gobernador tiene estacionados en alguna parte no revelada una flota de vehículos para «entregar» cuando y a quien le venga en gana, lo que habría que hacer es revisar cuidadosamente los términos de las licitaciones públicas mediante las que los vehículos fueron adquiridos de las fábricas o de los concesionarios, y ver para quiénes y en qué condiciones (por ejemplo, plazos) están destinados. Ningún Gobernador -menos el de Salta- dispone de una especie de «bolsa de camionetas», sin una ley o un acto administrativo público y transparente de fecha anterior que le obligue a colocar los vehículos allí donde las normas dicen que deben estar.
Aun admitiendo que en Salta existen lo que en otras partes del mundo se llaman «políticas públicas», alguien tendría que explicar qué alcance tiene la expresión «afianzar». Porque si de lo que se trata es de «apoyar» o «sostener», estas acciones suponen el reconocimiento de que nuestras «políticas públicas» -antes de las «acciones concretas»- no eran muy sólidas que digamos. Que eran enclenques o inestables.
Pero lo más curioso viene después, porque el tuit oficial da a entender que la «entrega» de los vehículos y de las tablets no son acciones concretas. Repárese a estos efectos en el uso del adverbio «además» en la segunda oración.
Pero si las «entregas» no son las «acciones concretas» atribuidas al gobernador Sáenz, ¿cuáles son?
Es bastante sabido que el gobierno de Salta no tiene ninguna forma de controlar el buen uso de los vehículos que han sido asignados a las diferentes oficinas públicas. De forma tal, que asegurar que las dos camionetas que Sáenz «entregó» a la Secretaría de las Mujeres van a servir «para optimizar el trabajo sobre el terreno» es una simple esperanza. Es algo que se deberá demostrar, y que no se debe proclamar con tanta seguridad antes de que los vehículos empiecen a funcionar.
«Optimizar» no significa otra cosa que buscar la mejor manera de realizar una actividad. ¿Es que acaso sin los dos vehículos que llevó Sáenz el trabajo de la Secretaría de las Mujeres es menos eficiente?
Este es otro punto a aclarar, pues se supone que, con o sin vehículos, las «políticas públicas» en materia de mujeres «y diversidades» son buenas y eficientes per se.
Pensar que dos camionetas van a hacer la diferencia o suponen un salto de calidad en materia de políticas de género es pegarse un tiro en el pie.
¿Qué ley o qué norma jurídica dice qué emprendedoras y en qué condiciones van a recibir la ayuda gubernamental en forma de tablets? ¿O es que estos dispositivos se distribuyen entre aquellas que están más cerca -políticamente hablando- del Polo de las Mujeres, de la Secretaria de las Mujeres o del mismo gobernador Sáenz?
¿Quién confecciona la lista de «beneficiarias»? ¿Cuáles son los requisitos? ¿Qué deben hacer las emprendedoras que se han quedado sin su tablet? ¿Es esto igualdad o discrecionalidad gubernamental?
El tuit que comentamos se cierra con el hashtag #GobiernoPresente, que solo pudo haber sido insertado por alguien que padece un agudo complejo de ausencia.
Sería interesante que el hashtag no se malgastara en tuits como estos, en los que, con innecesaria pompa, se da cuenta de actos administrativos de tono muy menor, de ínfimo impacto político y mediático.