Pero no lo ha hecho ni como candidato ni como líder de una fuerza política: lo ha hecho como Ministro de Economía y se ha sacado la foto con los gobernadores detrás de una bandera argentina que atravesaba todo el escenario y delante de las banderas provinciales, que pertenecen a todos los ciudadanos de las provincias y no solo a los que simpatizan con sus gobernadores o con Massa.
A pesar de que Sáenz está volcando todo el aparato del Estado, incluidos los intendentes municipales que por miedo a perder las miserias que el gobierno les transfiere han salido en bloque a declarar el apoyo de «sus municipios» a Massa, la situación en Salta es especialmente complicada, porque aquí Massa ha perdido por muchos votos en la primera vuelta.
Aunque el candidato kirchnerista haya superado las pobres expectativas que tenía tras las PASO, lo cierto es que en nuestra Provincia le han hecho sentir el «rigor salteño».
Embanderar a Salta detrás de uno u otro candidato no supone otra cosa que faltarle el respeto a los electores y coartar su libertad a la hora de elegir.
Utilizar el Ministerio de Economía, los recursos del Estado y las políticas públicas para volcar una elección, dice poco en favor del candidato Sergio Massa.

