Sucede que (por lo menos en el caso de la terminal de la ciudad de General Güemes) el dinero «ampliado» no servirá para hacer otras obras diferentes a las que ya se ejecutan ni para hacerlas mejores. Simplemente, se trata de un dinero que va a permitir terminar las obras iniciadas.
De modo que no se entiende muy bien que el Gobernador de la Provincia vaya en persona a los despachos de los que salen los cheques «ampliados» para hacerse la foto, sonriente, como si hubiera conquistado el Everest.
Si Gustavo Sáenz ya se sacó la foto correspondiente cuando «consiguió» el dinero original para hacer la obra, ¿tiene que hacerse una foto contento cuando al final descubre que ese dinero no alcanza y que las cuentas públicas no cierran?
No es solo una exageración que el Gobernador se saque una foto tan alegre en un momento tan delicado como este, sino que también es incomprensible que la página web del gobierno de Salta ilustre con esta foto su noticia principal, pues más que dar la máxima publicidad a esta circunstancia se la debió presentar con mucha más discreción.
Parece que el Gobernador celebrara que tenemos más del 110% de inflación anual o se pusiera contento por el hecho de que la financiación de unas obras, presupuestadas inicialmente con una expectativa inflacionaria mucho menor, haya saltado por los aires, hasta el punto de que sin una «ampliación» se van a quedar a medio hacer.
