El año que hoy comienza ha sido difícil para la humanidad entera, que se ha visto enfrentada a uno de sus desafíos más grandes de su historia reciente.
Gracias al apoyo constante de nuestros lectores, hemos podido sobrellevar este año, en el que también fuimos conscientes de la obligación de devolver el apoyo recibido con un ejercicio responsable y sensato de la libertad de opinar.
Hemos procurado escapar de la trampa de las fake news y no hemos fomentado posiciones extremas de ningún tipo en el combate contra la pandemia. En este sentido, hemos seguido -como no podría ser de otro modo- las oscilaciones y las dudas de la comunidad científica, que se trasladaron a la mesa en la que los gobiernos adoptan las decisiones.
Como siempre, hemos ejercido la crítica con la intención de contribuir a la mejora de la comunicación entre gobernantes y gobernados, poniendo por delante nuestra permanente admisión de errores propios, incluso antes de poner de relieve los ajenos.
Muy pronto, Iruya.com cumplirá sus primer cuarto de siglo en la red de redes. 2022 será seguramente una ocasión propicia para reencontrarnos con nuestros lectores de todas las latitudes, para reforzar nuestras líneas de servicio y para mejorar en todo lo que sea mejorable.
Después de lo vivido en estos dos últimos años, parece difícil mantener en alto el espíritu de la superación y la vocación de servir, pero la afluencia de lectores no nos permite caer en el desaliento ni tomarnos descansos de la actualidad y el compromiso.
Deseamos que 2022 sea un año estupendo y venturoso para todos: los que comparten nuestra línea crítica y los que desean fervientemente que la rectifiquemos. Brindamos porque todos podamos convivir en un mismo espacio, experimentando una cierta satisfacción por la gracia que nos ha sido concedida de opinar en libertad.
¡Feliz año 2022!
