Son miserables, repugnantes y demoníacos. Su sangre es negra y pútrida. Se alimentan de alimañas pero también adoran comer carne humana. Odian la belleza, la naturaleza y todo lo existente, incluso a ellos mismos y a sus amos, a quienes sirven con temor. Su único fin es la destrucción y la matanza,
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