Sin embargo, al lado de ese conservadurismo con olor a naftalina, que en cierto modo se enorgullece de su inmovilismo y es tímidamente compatible con la democracia pluralista, o quizá a su sombra, crece sin parar un conservadurismo elitista, activo reformador, de matriz comtiana, que desconfía de lo
...
leer más...