El ciudadano no obedeció la orden y, antes de emprender la huida hacia la tupida vegetación del lugar, arrojó una caja de cartón que portaba. Los gendarmes, que al parecer solo persiguen a gente cuando hay visibilidad, desestimaron internarse en la peligrosa selva y fueron a interiorizarse del contenido de la misteriosa caja que el transeúnte acababa de arrojar.
Los pajaritos fueron maternalmente acogidos por los agentes de la fuerza de seguridad de frontera, que resistieron la tentación de enviarlos a la olla y decidieron entregarlos al centro de rescate de la fundación “Patitas en la calle” de la ciudad de Embarcación, Provincia de Salta.