En 2015, la UNESCO proclamó el Día Mundial de la Lengua Romaní con el propósito de fomentar la preservación del idioma y la cultura romaníes, mejorar el bienestar del pueblo romaní y reconocer la importancia de todas las lenguas, cuya diversidad es una fuente de fortaleza que se ofrece a todas las sociedades.
Por ello la UNESCO preconiza un mayor apoyo al idioma romaní, entre otras cosas impartiendo enseñanza en este idioma, en especial a los niños romaníes, para quienes se trata de su lengua materna. Reconocer la importancia del idioma romaní debe inscribirse en una labor más amplia destinada a prevenir toda forma de discriminación y a respaldar a los romaníes y sus derechos humanos, así como su inclusión social y desarrollo.
La distinción de la UNESCO vino dada por un acontecimiento anterior: el 5 de noviembre de 2009 diferentes lingüistas, maestros y representantes de entidades gitanas se reunieron en la ciudad de Zagreb para analizar la salud de la lengua romaní y conseguir que ésta fuera reconocida de manera oficial por los diferentes estados europeos. En esa misma conferencia se decidió instaurar el 5 de noviembre como día internacional de la lengua romaní y ayudar a visibilizar su causa.


