La comunicación escrita que ha dirigido Amanda María Frida Fonseca Lardiés a la intendenta Romero señala los nombres y apellidos de la controvertida Agustina Gallo Puló (jefa de gabinete de la comuna salteña) y del no menos cuestionado Daniel Nallar (Secretario Legal y Técnico y Procurador General de la misma administración).
A lo que se refiere Fonseca con estas «posiciones claras» (que no son, obviamente, las que sustentan ni Gallo Puló ni Nallar) es a una conciliación (es decir, a una estrategia no confrontativa) de «las diferentes posturas entre organismos del Estado en sus distintos ámbitos».
Según la exsecretaria de Gobierno de la Municipalidad de Salta, esta conciliación debe ser el fruto «del diálogo y del consenso», por lo que -en este caso sin nombrarlos- atribuye a Gallo Puló y a Nallar el haber incurrido en «acusaciones recíprocas y declaraciones ostentosas», que van en una línea contraria al diálogo abierto y franco propuesto por la ya exfuncionaria.
Para Fonseca Lardiés, lejos de encontrar una solución al problema, la estrategia de los funcionarios de Bettina Romero «generan más confusión y angustia en los vecinos».
Con su salida, la intendenta Romero pierde a la única funcionaria de primera línea que podría haberle aportado sensatez y coherencia a su gobierno. El enfrentamiento con personajes desgastados y de muy triste fama, como Gallo Puló y Nallar, no hace sino enaltecer la figura política de Fonseca, que lleva décadas enteras contribuyendo con destacada solvencia, no solo a la conquista de la igualdad entre los sexos, sino también al progreso general de la Provincia de Salta.
