Amigo de los gestos explosivos, Cornejo ha anunciado su dimisión de forma sorpresiva, pocas horas después de que el Gobernador de Salta reasumiera el mando gubernativo tras una breve licencia.
Lamentablemente para el clima democrático de Salta, el intempestivo anuncio de quien fuera Ministro de Seguridad y Justicia coincide en el tiempo con el duro contraataque del diputado provincial saencista Gustavo Orozco, quien en las últimas horas había formulado en los medios de comunicación una grave acusación contra Cornejo, de la que sin embargo no se conocen conocen detalles ni han aparecido pruebas que comprometan al exmagistrado.
Se cierra de este modo un ciclo con final anunciado, momento que, no por esperado, algunos han aprovechado para dar por concluida la breve pero fulgurante carrera política de Cornejo.
Otros, más sensatos, recuerdan sin embargo su juramento de que el cargo de juez de la Corte de Justicia de Salta, que ejerció hasta mayo de 2019, sería «el último cargo público que ocuparía», y confían en que, a pesar de haber ocupado dos cargos públicos más después de aquella solemne promesa, la figura de Abel Cornejo forme parte definitiva de la historia menor de la democracia salteña.