Sin embargo, el gobierno provincial no tiene por qué «fortalecer» a ningún municipio y, menos, decir que lo «fortalece» cuando lo que está haciendo es intentando enseñarle a los funcionarios municipales cómo deben hacer las cosas.
Cuando el gobierno provincial dice que «fortalece» o «coordina» las políticas municipales en tal o en cual área, no está haciendo otra cosa que privar a los municipios de ejercer su autonomía, persuadiendo a los funcionarios municipales a poner en marcha políticas que coincidan con las del gobierno central. Es decir, busca una armonía que es frontalmente contraria a la diversidad.
Por razones que son fácilmente comprensibles, los funcionarios municipales se quejan bastante poco, aun cuando saben o pueden saber que su autonomía ha sido severamente recortada por estas políticas «fortalecedoras» del centralismo.
Sin embargo, no se puede aplaudir ni ver como normal el despliegue de la Secretaría de Políticas Sociales del gobierno provincial, que recientemente ha realizado una gira por las ciudades de Embarcación, Hipólito Yrigoyen, Pichanal y Urundel, para -según dice la información oficial- «mejorar el trabajo en las comunas».
Cuando la señora Jorgelina Bellagamba (secretaria de Políticas Sociales del gobierno provincial) dice: “Estamos trabajando en fortalecer el trabajo articulado entre los municipios y el gobierno provincial y marcando el acompañamiento de un gobierno presente, tal cual nos indicó el gobernador Gustavo Sáenz”, no parece estar diciendo toda la verdad, pues el primer interés del gobernador Sáenz es que los municipios trabajen de forma autónoma, sin interferencias irrazonables de los funcionarios del gobierno provincial.
Podrá Sáenz haber pedido «fortalecer el trabajo articulado», pero jamás decirle a sus funcionarios que enseñen a los municipales a hacer las cosas de un determinado modo, como se desprende de la información oficial.
