A pocas horas de la reparadora pausa judicial de mitad del año, a la Escuela de la Magistratura se le ha dado por firmar un «convenio de colaboración académica», pero no con ninguna institución académica de prestigio sino el más antiguo de los dos clubes de jueces que funcionan en Salta.
Por eso es que el director académico de la Escuela de la Magistratura, don Fabián Vittar, se ha sentado a firmar un convenio con la actual presidenta del CMFPJYMPS, señora doña Virginia Solórzano.
Podría parecer, a simple vista, que se trata de un convenio endogámico, o aun de un convenio innecesario, habida cuenta de que prácticamente todo el staff de la Escuela de la Magistratura de Salta pertenece a la asociación civil que ayer se ha convertido en su contraparte. Pero no. Al parecer se trata de un convenio muy necesario, a juzgar por los rostros serios de quienes lo han firmado. Lo único extraño es que no se hayan sentado antes a firmarlo.
El convenio tiene por objeto el de «articular y promover el desarrollo de actividades educativas, científicas y culturales, como así también la investigación en cuestiones de interés común». Jueces de un lado y jueces del otro, las «cuestiones de interés común» han de ser, no solo muy interesantes, sino también muy numerosas.
En el marco del convenio -dice la comunicación oficial- se podrán realizar «cursos, simposios, seminarios, talleres y conferencias en manera conjunta». No «de» manera conjunta, sino «en materia conjunta».
A pesar de la amplitud nominal del objeto contractual, quedan fuera del ámbito de aplicación -aparentemente, por su inferior estatus académico- los congresos, las convenciones, las mesas redondas, los «conversatorios», los foros, las charlas, las capacitaciones, los encuentros, los debates, etc.