Según la información oficial del Poder Judicial salteño, el acusado había sido denunciado por su expareja, madre de la víctima. La mujer dijo haber mantenido una relación de dos años y medio con el hombre y que tienen una hija en común.
La madre de la víctima dijo ante las autoridades que, durante la jornada escolar, su hija comenzó a llorar y le dijo a su maestra que “se había acordado de algo” y le contó que el padre de su hermana pequeña la había tocado. Más tarde la menor le confirmó a su madre lo que le había dicho a la maestra.
La denunciante manifestó que nunca había visto nada que la hiciera sospechar de los abusos y que se había separado del acusado por cuestiones económicas.
Dijo que la niña relató lo que le había hecho su padrastro después de que el hombre visitara en el domicilio de la madre a la hija que tienen en común, tras casi tres años de ausencia.
Durante la celebración del juicio abreviado, el acusado reconoció ser el autor de los hechos denunciados y prestó conformidad con la pena solicitada. La denunciante también fue informada acerca de los alcances del procedimiento y dijo estar de acuerdo.
El condenado no ingresará en prisión, pero deberá observar las reglas de conducta impuestas por Montoya Quiroga durante el tiempo de la condena.
