Según la información oficial del Ministerio Público Fiscal de Salta, el fiscal del territorio, señor César Arturo Saravia, acusó a un varón de 50 años de ser el autor de los delitos de malos tratos y actos de crueldad contra los animales.
Dice el MPFS que la intervención del fiscal Saravia se produjo tras la denuncia del propietario de una perra pitbull que dijo que vio al animal entrar a la casa de su vecino.
El dueño se dirigió entonces a la casa del vecino y le preguntó por el animal. Pero el vecino le respondió con un intrigante: «¿Qué pitbull?».
El dueño del perro llamó insistentemente a la mascota por su nombre y —oh casualidad— la pitbull salió corriendo del interior de la casa del vecino.
Reza el parte fiscal que «según pudo comprobarse, había sido sometida a actos con contenido sexual».
Sería interesante saber cómo hicieron el fiscal y el juez para comprobar que la perra había sido sometida a actos con contenido sexual; aunque es muy probable que, solo por el sexo femenino de la perra, hayan aplicado la «perspectiva de género» y creído a pie juntillas en la veracidad de la declaración que el animalito prestó en el expediente.

