El hecho sucedió en el asentamiento Nueva Esperanza de la Colonia Santa Rosa en donde una mujer que se desplazaba en una motocibleta en compañía de su hija de 6 años, fue atracada por cuatro personas (dos varones y dos mujeres).
En ese instante, una voz alertó de que estaba llegando la Policía, lo que provocó que el hombre armado huyera «en forma peatonal», mientras los otros tres -falsos peatones- subieron rápidamente otra moto que había en las inmediaciones y escaparon del lugar.
La víctima, al percatarse de que no había presencia policial en la zona, siguió conduciendo hasta su domicilio. Solo cuando se enteró después de que una de sus atracadoras había sido detenida, formuló la denuncia.
Dice la información oficial que dos de los acusados se encuentran prófugos, de lo que se deduce que al menos uno de ellos ha sido detenido pero aún no ha sido juzgado.
Quien se ha enfrentado a su destino es la ciudadana motochorra inversa Elvira Farfán, quien ha comparecido a juicio asistida por un defensor oficial.
Mucha defensa no tendría, puesto que entre la fiscal que la acusó -la señora Daniela Alda Murúa y el juez señor Aldo Primucci, de la Primera Sala del ahora diezmado Tribunal de Juicio de la ciudad de la Nueva Orán, se han puesto de acuerdo para condenar a Farfán a la pena de dos años de prisión condicional por un delito de robo calificado por el uso de arma que no pudo peritarse, en poblado y en banda, en grado de tentativa. La pena fue impuesta bajo las reglas de conducta del artículo 27 bis del Código Penal argentino.

