El condenado es un varón de 39 años, de nombre Alfredo Areco sargento de policía al momento de los hechos. La sentencia le ha impuesto la pena de prisión perpetua por un delito de homicidio calificado por alevosía en grado de autor.
Allí se presentó el policía y, con su arma reglamentaria, efectuó tres disparos mortales sobre la víctima, que tenía 35 años, hiriéndolo en una mano, el abdomen y la cabeza.
El agresor se dio a la fuga y posteriormente intentó suicidarse.
La acusación pública ha sido ejercida en este juicio por el Fiscal Penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de la ciudad de Tartagal, señor Gonzalo Ariel Vega.