La magistrada lo ha encontrado culpable de un delito de robo calificado y le impuso una pena de tres años de prisión de ejecución condicional.
El 18 de diciembre pasado, el condenado sustrajo una moto que se encontraba estacionada en el frente de un local comercial y se dio a la fuga.
Más tarde la publicó en redes sociales, con la intención de venderla a cincuenta mil pesos.
Al ver el anuncio, el propietario se presentó en el domicilio y se mostró interesado en comprarla. Simuló un acuerdo y cuando el joven sacó la moto del interior de la casa, apareció la Policía, como en las películas.

